Una oscura bruma en el horizonte, anuncia un día oscuro, de
esos en que escondes la barbilla en el espeso cuello del abrigo, fijando la
mirada en el suelo ,sintiendo en los labios la caricia de la lana y el calor de
tu respiración.
El camino hacia el trabajo esta solitario, solo algún vehículo
con las luces todavía encendidas se cruza conmigo, lo adivino por el reflejo de
las luces en los escaparates, pues el sonido del mp3 me aísla por completo de
mi entorno.
Me detengo dos manzanas antes de mi destino, para encenderme
un cigarrillo, ese primer cigarro de la mañana y el último hasta el mediodía que
me fumo en “libertad”, sin escuchar reproches sordos ni prisas en la puerta del trabajo, esos
cigarros que saben a clandestinidad y prohibición desde la instauración de la
ley del tabaco, que polémicas aparte, no ha hecho mas que aportar estrés a mi
rutina, y situaciones cómicas , a la vez , que terribles, como esta, quitándome
los guantes, para buscar la cajetilla en el bolso, con torpeza, pues no quiero
dejar mi barbilla al descubierto, palpó el fondo de todos y cada uno de los
departamentos por qué , como siempre, no recuerdo donde demonios metí el paquetito.
Lo sabía, me cae uno de los guantes al suelo, con tan mala
suerte, que va a parar sobre un minúsculo charco embarrado de la acera, puaj ¡!
Por fin, encuentro la cajetilla y extraigo el preciado
veneno, lo enciendo, no sin dificultad, pues, es un gran misterio en mi vida,
por qué siempre llevo en el bolso el peor mechero, teniendo cientos de ellos en
casa, eso, en el mejor de los casos, a menudo, no llevo y eso me causa grandes
contratiempos, ya no están las cosas para ir pidiendo nada, ni fuego.
Amaino el paso, quiero hacer durar el momento.
Desconecto el mp3, y tomo conciencia de repente del silencio
que me envuelve, no he vuelto a cruzarme con ningún coche, ninguna persona, ni
siquiera un gato callejero, algo.
Estoy asustada, necesito llegar al trabajo, quiero encontrarme
protegida, estar en un lugar familiar, con sonidos conocidos, necesito ruidos,
movimiento, tengo una terrible premonición, presiento que algo extraño esta
sucediendo, mi corazón empieza a latir
con tal fuerza que siento cada una de sus contracciones, un calor abrasador
sube por mi cuerpo, ya no tengo frio…
Acelero el paso, solo
me quedan unos metros para girar la esquina y encontrarme frente a la puerta
del edificio de oficinas de mi trabajo, solo unos metros y saludaré al conserje
que, como todos los días, me regalará una sonrisa cariñosa y me comentará el
mal tiempo que hace y cuanta humedad hay en el ambiente, seguramente tendremos
una pequeña conversación que derivará en el convulso panorama político, a ella
se sumaran algunos compañeros, y así, iniciaremos la jornada laboral…
He llegado a la esquina, nada, no hay nadie en la puerta,
toda la calle está desierta, ni rastro de gente, consultó mi reloj, quizá he
venido demasiado pronto, eso explicaría la soledad de las calles, el silencio,
eso debe ser, me he levantado demasiado pronto, no puede haber otra
explicación, corro hacia la puerta del edificio, la hora es la correcta , son
las 08:00 de la mañana, y el conserje comienza su jornada a las 07:00, pero
allí no hay nadie, siempre está en la puerta cuando yo llego…
Alargo la mano, con la esperanza de encontrar la puerta
cerrada, esa sería otra lógica explicación para esta pesadilla, por algún
motivo que yo desconozco, hoy estará cerrado…
La puerta está abierta, apenas empujo la hoja y se abre con
suavidad, silencio… no hay nadie, todas las luces encendidas, todo parece en su
sitio, todo , menos las personas, todo, menos el conserje, mis compañeros,
algún cliente, algún coche, nada, no hay nadie …
La puerta del ascensor está abierta, iluminada, al fondo veo
mi imagen reflejada en el gran espejo , vaya aspecto, la chaqueta desabrochada
a medias, mi cara pálida, en una mano, el guante chorreando y en la otra el
bolso, tocando el suelo…
Tengo miedo de entrar en el ascensor, pero debo hacerlo,
debo subir a la oficina, seguramente , allí estarán todos, no puede ser de otro
modo, mi pulso esta muy acelerado, estoy sudando, el miedo recorre mi espalda,
siento escalofríos, mis pies responden al influjo que ejerce la necesidad de
saber que pasa, y me dirijo al ascensor.
Al pasar por el haz luminoso de la puerta , al detectar el
movimiento, esta se cierra, ya no hay vuelta atrás, pulso el 7, mi respiración
me sorprende, es el único sonido que escucho, el bombeo sanguíneo tapona mis oídos…siento
asfixia, debo quitarme la chaqueta, me ahogo, necesito aire, se abre la puerta…
El bolso y la chaqueta quedan en el suelo del ascensor, el
calor se ha apoderado de mi cuerpo, me siento mareada…
De repente una punzada de dolor atraviesa mi brazo
izquierdo, me encojo sobre mi estomago,
no oigo nada mas que el incesante latido de la sangre inundando mis arterias,
instintivamente llevo mi mano al pecho, me duele…
Intento gritar, pedir ayuda, no puedo, ningún sonido sale de
mi boca, mi garganta esta atenazada por
el pánico, hago un esfuerzo por apoyarme en la pared y me ayudo de mi brazo
derecho para llegar hasta la puerta de la oficina…
¿Porqué no hay nadie?, un zumbido incesante atraviesa mi cerebro,
apenas tengo sensibilidad en el brazo, otro dolor intenso me presiona el pecho,
caigo de rodillas frente a la puerta de la oficina…
Empujo la puerta , con tan poca fuerza que solo se abre a
medias, me desmayo, pierdo la conciencia, el dolor es insoportable, noto un sabor dulzón en los labios, estoy
sangrando por la nariz…oscuridad, dolor, oscuridad…voces, dolor, silencio….lagrimas…
Al fondo, tras la puerta, un coro de veces, grita : …FELIZ
CUMPLEAÑOS, SORPRESA ¡!!!!!!!

